Gramática

LA TILDACIÓN EN LOS ELEMENTOS INTERROGATIVOS EXCLAMATIVOS

Ya casi está por terminar esta selección de notas sobre la tildación. Espero que les esté siendo de utilidad a algunos de ustedes.

Ahora hay que abordar el asunto de la tildación sobre los elementos interrogativos y exclamativos. El asunto no es tan sencillo como pareciera.

Primero daremos algunos ejemplos generales; luego indicaremos los casos particulares en donde aparecen algunas dudas y, finalmente, situaciones particulares en donde la tildación dependerá de la intención del redactor.

 

DIFERENCIAS ENTRE LAS PREGUNTAS Y EXCLAMACIONES DIRECTAS E INDIRECTAS

 

a. Casos directos – con signos de entonación

–          ¿Qué ha pasado?

–          ¡Qué libro más extraño!

b. Casos indirectos – sin signos de entonación

–          No sabemos qué ha pasado.

–          Por cierto, qué hermosa portada de libro.

 

Como te habrás fijado,  la tildación sobre estos pronombres (interrogativos y exclamativos)-  en el caso de las preguntas directas –  es más fácil de detectar. La presencia de los signos de entonación, más la natural intensidad que recae sobre los pronombres resaltados en negrita, permitirá determinar el uso de la tilde.

 

¿QUÉ SUCEDE CUANDO LAS PREGUNTAS Y EXCLAMACIONES SON INDIRECTAS?

 

Si te fijas en el ejemplo anterior –  de los casos indirectos –  notarás que no hay signos que respalden el uso de la tildación. Ahora bien,  los signos sí hacen falta: es indispensable hacer uso de ellos. Sin embargo, se acepta que podría haber confusión en ciertas expresiones que usan las mismas palabras, pero que no necesitarán de esta tildación porque – obviamente – no son los casos de interrogaciones ni de exclamaciones.

 

Un par ejemplos:

a. Casos interrogativos y exclamativos indirectos

–          Por favor, dinos cuánto debemos esperar para saberlo.

–          Por cierto, cuánto dolor debió sentir aquella vez.

b. Casos diferentes en donde no hay sentido interrogativo o exclamativo

–          Dile que iremos en cuanto podamos a la reunión.

–          Es verdad cuanto te he dicho, amigo.

 

En el caso “a” se usa la tilde, pero en el el caso ” b ” (siendo las mismas palabras) se omite el uso de ella ¿Por qué?

Porque en el segundo bloque – obviamente –  dichas palabras no funcionan como interrogativos   ni exclamativos.

 

¿QUÉ HACER EN ESTOS CASOS PARA DETERMINAR LA TILDACIÓN?

 

Pues bien, aun cuando no es consejo académico,  generalmente puede funcionar en casos de duda  y, más aún, cuando estemos apurados en la redacción de nuestros textos.

Resulta bastante útil enfatizar la voz sobre el pronombre o adverbio supuestamente interrogativo o exclamativo. Dicho de modo más simple, subir la intensidad de la voz sobre la palabra en cuestión. Si en el contexto parece tener sentido  con el propósito del enunciado, entonces se confirma el uso de la tildación.

 

Atención con siguientes  los ejemplos:

a. No sabe cuántos participaron en la votación.

Si se enfatiza el elemento resaltado, se notará el sentido interrogativo indirecto. Coloquemos la tilde

b. Lo sabremos en cuanto hagamos un recuento.

Si se intenta enfatizar  el elemento resaltado, se notará que no es una situación interrogativa y que, por lo tanto, no necesitará de la tilde.

 

Más ejemplos:

–          No entiende cuán grande es  su desdicha / No sabría cómo explicarle el asunto

Preguntas indirectas

–          Mira qué fácil / Hay  que ver cuánto has crecido

Exclamaciones indirectas

En cambio:

–          Dijo que todo era sencillos / Ejercicios como estos ayudan / iré en cuanto pueda

 Son casos en donde no hará falta este tipo de tilde.

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Imagen tomada de agora-gallery.com

CASOS DE PREGUNTAS DIRECTAS EN DONDE NO SE USARÁ LA TILDE

 

Resulta que hay situaciones de preguntas y exclamaciones directas (con signos) en donde no deberá colocarse la tilde, aunque la forma oracional pareciera requerirla

 

Ejemplo:

–          ¿Que no sabes quién es Pepe?

–          ¡Como si fuera tan fácil!

Si te fijas bien, no es recomendables el uso de la tilde. No hay intensidad.

En estos casos se puede utilizar el mismo recurso; es decir determinar primero su sentido por la intensidad prosódica (la fuerza de la voz). Inténtalo.

Como te das cuenta, las palabras resaltadas no funcionan como enfáticos y no necesitan de tilde

 

CASOS ESPECIALES

 

Sin embargo, el asunto no termina allí. Te puedes encontrar con situaciones en donde la elección de la tildación dependerá del sentido del mensaje.

 

Por ejemplo:

–  Se ha olvidado de quién  la cuidó todo su infancia

Es decir, se ha olvidado de qué persona la cuidó, no recuerda quien fuera esa persona. Se debe colocar la tilde.

–   Se ha olvidado de quien la cuidó toda la infancia

Es decir, se ha olvidado de la persona que la cuidó, ya no tiene presente a esa persona. No hay necesidad de tilde.

 

Otros ejemplos:

a    –  La decisión dependerá de cuántos participen en el proyecto

Es decir, la decisión dependerá de qué número de personas participen en el proyecto. Se debe colocar tilde.

b    – La decisión dependerá de cuantos participen en el proyecto

Es decir, la decisión dependerá  de lo que opinen las personas que participen en el proyecto.

 

CONCLUSIONES

 

Ojalá te sirva esta nota ortográfica. Después de todo,  no sabemos cuándo puede aparecer una frase interesante, pero complicada en nuestro texto. Pues bien, cuando eso suceda ya tienes una salida que te ahorrará tiempo.

¿Cuándo puede suceder? ¿Quién podría tener  otra mejor opción? No sabría responder bien por ahora. ¿Quien la tenga, la compartirá? Esperemos.

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Richar Primo

Profesor, periodista y narrador. Se ha desempeñado como profesor de periodismo, lengua, literatura, redacción general y especializada en diversas instituciones.