En vida, Vincent van Gogh vendió apenas un cuadro, y fue a su hermano, probablemente el único que apostó por él en vida. La existencia de Van Gogh transcurrió muy mal: entre la estrechez económica y el descalabro mental en el que solía caer. Finalmente, luego de redactar una última carta para su querido hermano Theo, optó por el suicidio. Sólo mucho tiempo después, los entendidos “entendieron” al artista y llegó el reconocimiento póstumo. Luego vino el mundo contemporáneo que todo lo debe convertir en cifras económicas para que tenga importancia. Actualmente, las obras de Van Gogh ya no solo tienen trascendencia por la reverberación de sus colores, sino por los millones de dólares en los que están cotizados. Por ejemplo, Retrato del doctor Gachet, según leo en The Art World, fue vendido en 1990 en 71 millones de dólares. ¡Ah¡ señor Van Gogh, tendría que verlo para creerlo. Verlo y volver morirse para no enloquecer de una manera más espantosa.
Pues bien, en el mismo sentido, me entero de que en diciembre de este año, habrá una subasta en Londres que incluye, en este caso, una obra de Rembrandt, obra que no había sido vista desde hace cuarenta años. «Retrato de un hombre, de medio cuerpo, con las manos en la cintura» seguramente alcanzará los veinticinco millones de libras. En este caso, ironías de la vida. El gran pintor y grabador holandés vivió siempre colapsado por sus deudas.
La nota recogida del diario Abc dice:
Un cuadro de Rembrandt no visto en público durante cuarenta años se ofrecerá el próximo 8 de diciembre al mejor postor en Londres, informó hoy la casa Christie’s, que precisó que la obra puede convertirse en la más cara del genio holandés.
Los subastadores han calculado el precio de la pintura, titulada «Retrato de un hombre, de medio cuerpo, con las manos en la cintura» (1658), en entre 18 y 25 millones de libras (de 20 a 28 millones de euros).
El récord de una obra de Rembrandt van Rijn (1606-1669) se sitúa actualmente en 19,8 millones de libras (unos 22 millones de euros), pagados por «Retrato de una dama de 62 años» en la sede londinense de Christie’s en 2000.
El cuadro que sale a subasta es, junto a un autorretrato guardado en el Museo Frick de Nueva York, uno de los dos trabajos del artista datados en 1658, año perteneciente a uno de los periodos más turbulentos y creativos del pintor, que entonces se declaró en bancarrota y se vio obligado a vender su estudio.
Con unas dimensiones de un metro de largo por 0,86 centímetros de ancho, la obra, que pone a la venta un coleccionista privado, muestra a un individuo desconocido que mira directamente al espectador en una pose desafiante y con las manos sobre la cadera.
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