¿CUANDO SE PREOCUPARÁN POR ÉL?

EL TEATRO MUNICIPAL

El crítico Alonso Alegría, desde su columna en el diario Perú 21, hace una protesta airada contra el descuido de la administración del alcalde Castañeda Lossio en la atención al siniestrado Teatro Municipal de Lima. Es verdad. El próximo año se cumplirán diez años desde la infausta noche del incendio que nos dejó sin teatro principal, y de su reparación no hubo más noticias sino aquellas primeras en donde se prometió casi hasta la utopía de un teatro esplendoroso que iba a ser el orgullo de Lima. En la nota, Alegría acusa al alcalde y a todos los responsables de muy poco interés por las manifestaciones culturales clásicas. Cosa que no se puede asegurar, pero que por lo menos despierta sospechas dado el poco empuje que se le da, ciertamente, a este tipo de actividades artísticas
¿Será que no soporta la Sinfónica, el Teatro de Arte, el Ballet Clásico? ¿Tendrá miedo a aburrirse durante el concierto de inauguración? ¿O será que estamos frente a una nueva forma de demagogia, la Demagogia Muda? Acusa el crítico de teatro. Y hasta aquí, me suscribo a su protesta y pido – como la gran mayoría supongo – que comiencen los trabajos de reparación o reconstrucción de este teatro. No puede ser que la capital de un país no tenga un teatro principal. Se ha alargado demasiado esta historia. Hay que recordar que incluso se emplearon las instalaciones siniestradas del teatro para presentar obras de teatro que se acomodaban a esa escenografía de destrucción, todo bien hasta que Defensa Civil determinó que el lugar era inseguro. Bueno, ya es tiempo de hacer un colectivo para presionar a quienes sean responsables para que cumplan con sus obligaciones.
En lo que no concuerdo con el señor Alegría – y creo tener derecho a la discrepancia respestuosa- es con la crítica que le hace al denominado espectáculos «de las aguas» en el parque de la Reserva. Tal vez, la falta de mundo por parte de muchos, como yo, haga que este lugar en donde el agua fluye en chorros que forman múltiples alegorías enmarcadas en luces de colores y con fondos musicales de género clásico, sea cautivante y digno de ir, de tanto en tanto, a distraerse con la poesía de sus formas.
Eso sí, en cuestión de prioridades, se debió pensar primero en el Teatro Municipal. Pero no es tarde.

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