Deuda tributaria del fútbol
Por allí he escuchado que el fútbol solo hay que vivirlo, sin mayor racionalización, simplemente sentirlo. Esa es una de las muchas frases sentenciosas con las que se podría llenar un diccionario ideológico del fútbol, diccionario que ya el filólogo Julio Casares envidiaría. El fútbol es una pasión de multitudes, dice otra frase. En el fútbol no hay lógica y punto.
Puede ser, no me quiero meter en asuntos tan elevados. El fútbol puede insuflar el corazón menos apasionado en tan solo una tarde con el espectáculo de un buen partido. Nada como ser hincha y pasar un par de horas coreando consignas por nuestro equipo.
Todo lo que quieran, pero el fútbol, y principalmente los que han hecho de él un negocio. Es decir, básicamente todos aquellos que siguen succionando la última gota de fe de los fanáticos y mantienen malévolamente una organización futbolística totalmente mediocre y carroñera. Todos esos tendrían que explicar, ahora, ante la ciudadanía, por la cuantiosa deuda en impuestos al Estado. Es decir, que mientras la Sunat arrasa sin piedad, ante el primer asomo deudor, con cualquier pequeña empresa que avanza a trancas y barrancas, hay un lista de clubes de fútbol cuyas deudas son en millones. Entiendo que si la deuda es de millones, entonces estamos hablando de muchos más millones de ingresos. ¿Cómo es esto?.
Un artículo de Pedro Ortiz, publicado el domingo por El Comercio, completa la primera parte de este post.
Si cualquier mortal que tributa en este país se retrasa en el pago de los impuestos, sea por la razón que fuere, la Sunat no tardará en caerle sobre la yugular, sin contemplaciones. ¿Por qué entonces Universitario y Alianza Lima han podido acumular deudas tributarias espantosas sin que prácticamente les ocurra nada? ¿Qué corona tienen? ¿Cómo lo hacen, cuál es el negocio?
La respuesta la dio Jorge Nicolini, ex presidente del club merengue, el último jueves: “Sin Alianza y la “U” no habría fútbol”. Y como los peruanos, a pesar de sus desastrosos resultados, no podemos vivir sin ver a 22 muchachones pegarle a una pelotita, urge darles más que una manito. “Yo creo que la Sunat va a tener que ser un poco flexible”, remató el empresario. La “U”, el tercer deudor coactivo del país, debe S/.68’739.113; Alianza Lima S/.16’271.040.
¿Hay que ser flexibles? ¿Y por qué serlo con el fútbol y no, por ejemplo, con los textileros que andan con los nervios de punta por la caída de las exportaciones y la creciente morosidad de sus clientes venezolanos? ¿O por qué no con la agroindustria, en problemas a causa de la crisis económica porque en Europa ya no compran tantos espárragos ni alcachofas como antes?
El “Puma” Carranza lo definiría con cuatro palabras: “Es el fútbol, pe”. Y tiene razón. No hay deporte que movilice tanta gente, que desate tantas pasiones, que provoque tantas discusiones… ni que posea tan contundente efecto distractor en las masas, en particular en situaciones políticamente complejas. Por eso los gobernantes de turno han procurado siempre estar al lado del “crack” en la foto y nunca han osado enfrentarlos. Y esto no solo ocurre en el Perú.
… Una de las razones por la que el fútbol nacional acumula tantos fracasos en los últimos tiempos es su precariedad institucional. Es hora de que la Sunat lo apriete donde más le duele y lo obligue a ser serio. Así sus estructuras empezarán a cambiar y el resto de mortales, esos a los que se los persigue por una factura, no se sientan más ciudadanos de segunda clase. La justicia debe ser igual para todos.
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