EL CASTELLANO, EL HABLA CULTA Y LOS VOCABLOS LATINOS

El castellano es una lengua que suma más de quinientos millones de hablantes en el mundo. Veinte países la presentan como su lengua oficial, es decir, su idioma. Se dice que el 25% de la población nortemericana es de origen latino y, por lo tanto, conoce el castellano, o lo ha fusionado con el inglés hasta desarrollar un híbrido linguístico llamado Spanglish.
Toda lengua tiene una raíz de la que partió en algún momento de su historia. Luego se fue enriqueciendo con el aporte de otras lenguas hasta alcanzar cierta madurez que le permitió tener una escritura y, poco después, un gramática o, mejor dicho, un estudio de su gramática. En el caso del castellano, su oficialización como idioma de Castilla se dio 1260, bajo el reinado de Alfonso X, el Sabio; aunque, en verdad, muchos coinciden que el punto de partida de la gran proyección del castellano se dio sólo en 1492, con el descubrimiento de América que expandió la langua de Cervantes por toda la futura América latina. Ese mismo año, Antonio de Nebrija públicó la primera Gramática del Castellano. Poca cosa para una lengua que, en un principio, formaba parte de las llamadas languas romances, en un sentido más bien despectivo.
¿Y todo esto, a propósito de qué? A propósito de la cantidad de amigos que postulan a las distintas unviersidades del país en busca de una carrera con la cual puedan vivir, «a la carrera» su cercano futuro. Las universidades, en mayor o menor proporción, colocan preguntas de lengua. Entonces el interés por el castellano aumenta; claro, llevado más por un interés «paralingüístico» que por amor a la lengua de descendencia latina. Y allí está precisamente, el asunto: que en los exámens de lengua hay muchos vocablos latinos que han llegado en mancha para aumentar la angustia de los postulantes. ¿Qué tiene que ver el Latín con que el buen decir en estos tiempos babélicos? Es una buena pregunta que no podré responder por ahora porque, me alejaría del propósito de este post. Dejarles a mis amigos algunas locuciones latinas con su uso «actual» para familiarizarse con ellas antes del examen.

Sin embargo, dejo claro que no hay un castellano modelo que seguir. Tampoco el acudir a palabras y locuciones latinas «per se» determina un «habla» culta. La lengua es un sistema de signos que busca comunicar. Si ese fin se alcanza, entonces no importa que se haya recurrido a las palabras más condenadas o censuradas. El ideal es la comunicación con la mayor cantidad posible. Y, francamente, temo que es más cercano el modo popular cargado de giros coloquiales que el supuestamente estándar.
Ahora, simplemente, tienen que cliquear en LOCUCIONES LATINAS y tendrán acceso a algunos giros latinos de uso contemporáneo.
Por mientras, para no hacer tan ceremonial y académico este asunto cuelgo un video en donde unos los profesores de academia más carísmáticos, Oscar Florres, da una clase modelo de economía. Supongo que los que ya ingresaron, hace mucho o hace poco, tendrán la memoria de esos tensos, pero significativos momentos preuniversitarios.

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