INGMAR BERGMAN DESCANSE EN PAZ
Ingmar Bergman ha muerto y todo lo que se diga serán palabras, pero ninguna logrará expresar la pena de su partida porque, simplemente, a Bergman se le entiende mejor en imágenes. En las imágenes de ese cine que él replanteó para hacerla deliberadamente lenta, mesurada de tal manera que haya el tiempo suficiente para la reflexión. Ese cine intimista del que el espectador no podía un soltarse sino muchas horas después.
El cineasta sueco considerado como uno de los directores de cine clave de la segunda mitad del siglo XX falleció ayer 30 de julio en la isla de Faro a la que se había retirado. Tenía 89 años. Que descanse en paz el hombre que alcanzó en el cine la manera artística para expresar su complejo mundo interior y de paso enredarnos en él y hacernos descubrir nuestros propios rezagos y obsesiones. Se sabe que primero experimentó en el teatro, aunque de eso poco sé. Es el cine suyo el que nos hizo conocerlo, discutirlo, apreciarlo y ahora despedirlo.
Supongo que será motivo para que los que no han visto las obras de Bergman se acerquen a su trabajo, y los que ya estuvimos perdiendo la memoria aprovechemos para reencontrarnos con sus películas. Aprovechar para recordar la osadía de este director que podía marcar a los actores hasta llevarlos a la elaboración de personajes cuya clave se delataba en apenas una mirada. Amen de limpieza de las imágenes que tranquilamente luego se denominaría la estética visual bergmaniana.
Es recurrente el hecho de que en la mayor parte de la filmografía del realizador sueco, sus personajes son atravesados por los mismos caminos en que se internan. Se trata de trayectorias que los reconducen hacia sí mismos, hacia su propia alma, hacia su propia conciencia. Son recorridos íntimos, enigmáticos, que muchas veces se apoderan del espectador transportándolo a una experiencia estrictamente personal e inquietante, en la medida en que los personajes bergmanianos realizan aquella trayectoria sobrecargada por un denso dramatismo, aquél que implica desnudar el alma humana en forma genérica.
Aquella trayectoria termina en algunos casos en la locura o en la muerte, en otros en un estado de gracia, un momento metafísico que permite a sus personajes comprender más de su realidad, una revelación que los iluminará y modificará el curso de sus vidas. En algunos casos les servirá para exorcizar, conjurar y dominar los fantasmas que perturban el alma del personaje
. (Wikepedia)
Aquí solo algunas de sus películas Tormentos 1945, Llueve sobre nuestro amor 1946, Mujer sin rostro 1947, Divorcio 1950, Una lección de amor 1954 , Fresa salvaje 1957 , El ojo del diablo 1960, La carcoma 1971, Secretos de Matrimonio 1974, Fanny y Alexander 1982, Zarabanda en 2003
A propósito, y como esas cosas propias de la ficción, la investigadora de cine Carla Levi había programado la pelicula de Bergman Fresas Salvajes como parte del ciclo de estudio sobre cine en las instalaciones de Petroperú. Una llamada suya entre confusa y triste fue la que me dio la noticia sobre la muerte del Director. Fue como en el cine de Bergman, apenas una imagen sencilla que decía muchas cosas sobre la pena de despedirse de un genio y luego fin.
Escenas de Fresas Salvajes, una de las tantas películas del maestro que, de paso, se presentará en el ciclo de cine que organiza Petroperú con los comentarios de Carla Levy.

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