“Las neurosis sexuales de nuestros padres”, montaje teatral (comentario)
Por recomendación de una amiga, este viernes asistí la función teatral “Las neurosis sexuales de nuestros padres” de Lukas Bärfuss. Obra dirigida por Jorge Villanueva, en la Alianza Francesa de Miraflores.
La obra gira en torno a la vida de Dora, una muchacha que – desde niña- estuvo medicada con el fin de controlar una extraña enfermedad mental que – según testimonio de la madre – la volvía violenta durante su infancia. En algún momento de su juventud, la familia decide suspenderle los medicamentos. Por lo que narra la madre, al principio de la obra, Dora ha vivido totalmente ensimismada toda su infancia, aislada por culpa de los medicamentos,  totalmente alejada del proceso común de socialización. Quitarle los medicamentos podría abrir la posibilidad de rescatarla de ese ostracismo e insertarla en la vida de la familia y de la sociedad en general. Efectivamente, la suspensión de los fármacos la regresa paulatinamente a la vida corriente.  Es entonces cuando Dora descubre el placer del sexo, el cual asume con una tierna ingenuidad, totalmente desprovista de los parámetros sociales con el que viven los demás, en este caso la familia. Dora se inserta en un mundo novedoso al que le suele encontrar experiencias hermosas, justamente en relaciones que los demás encuentran escandalosas, al menos cuando son tan públicas y desinhibidas como las asume ella.
Dora ha dejado su mundo ensimismado, se inserta en el de los demás y – sin buscarlo – va incomodando los cánones sociales.  En el camino descalabra los valores de quienes lo rodean; sin embargo, al final de la obra, sus palabras y sus necesidades son solo suyas: más lejos de la neurosis y más cerca del dolor.
Una obra interesante, de un autor  a quien recién descubro a través de este trabajo. Un montaje, aceptable en líneas generales, aunque pienso  que el gran trabajo actoral de Wendy Vásquez (Dora) es el que sostiene la obra. Tuve la impresión de que algunos otros personajes pifiaron un tanto en el diseño de sus personajes: algo engolados, poco convincentes. Había cierta disonancia en la sucesión de cuadros y algo de monotonía en los elementos de escenografía.
No obstante, más allá de estás últimas apreciaciones – que apenas son opiniones de un simple espectador – la obra resulta un tremendo impacto que remueve nuestras emociones y que nos  lleva a casa – o un bar – con mucho que reflexionar. La neurosis de nuestros padres una obra de teatro que todavía tiene funciones y que bien vale la pena ver, si logran evadir el demencial tráfico de Lima.

1 Comentario

  • Agnes Publicado 31 agosto, 2014 7:53 pm

    Vale la pena ir, definitivamente, muy buenas actuaciones. El tema abordado despeina la cabeza y desbarata el corazón, de hecho sale una estremecida. Leer tu comentario me hizo recordar la obra y sentirme nuevamente conflictuada. Pensando en el rol de los padres y de la sociedad en general al intentar proteger a alguien de sí mismo y aislándole en una burbuja artificial mediante fármacos. Como si fuese un experimento, como si se pudiese controlar al detalle lo que nos excede. De acuerdo con la apreciación sobre la actriz principal, tremenda solvencia, ¡era Dora! Saludos 🙂

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