Otra vez, en busca del verdadero Shakespeare
No es la primera vez, y, probablemente, tampoco sea la última vez que se cuestione a William Shakespeare como el único autor de toda las obras que se le atribuyen. Las confusiones en cuanto a títulos, los rastros de historias anteriores a su época que, al parecer, Shakespeare recompuso y escenificó como suyas, la enorme erudicción que traslucen sus obras en conjunto, entre otros detalles, han sembrado siempre dudas de que semejante conjunto de obras magistrales tengan un solo autor o de que este haya sido alguien de tan poco nivel académico.
Les dejo a mis amigos una nota interesante que encuentro en la revista Abc sobre una nueva pesquiza en busca del verdadero autor de las obras hasta ahora atribuidas a Shakespeare.


Al más puro estilo de «El Código Da Vinci», la verdadera mano que se esconde tras los libros atribuídos a William Shakespeare podría salir a la luz en caso de que la investigación que pretende poner en marcha Warwick Rodwell ofrezca los frutos deseados. Este profesor británico busca emular las andanzas de Robert Langdon, pero en lugar de poner al descubierto los más profundos secretos vaticanos, lo que él desea es acabar con una de las controversias que han alimentado el debate literario desde hace siglos, la que se refiere a la auténtica identidad del autor de obras del calibre de «Romeo y Julieta» o «Hamlet». .
Siguiendo los deseos del profesor Rodwell, los feligreses de la iglesia de St. Mary, en Warwick, han solicitado el permiso necesario para examinar un monumento erigido por Fulke Greville, escritor contemporáneo de Shakespeare a quien algunos señalan como verdadero autor de algunas de las novelas atribuídas al bardo. Allí podrían estar enterrados varios manuscritos, incluyendo una copia de «Antonio y Cleopatra».
La búsqueda inicial fue aprobada por el consejo de iglesia parroquial y el consejo diocesano. Ahora el equipo del profesor Rodwell pretende emplear una diminuta cámara de vídeo para introducirla en el monumento y así poder probar su tesis.
Aunque el paso del tiempo podría haber desintegrado los documentos, algunos expertos sostienen que éstos podrían estar en buen estado en caso de hallarse protegidos por cajas hechas a base de plomo, como era común en la época.
El consejo parroquial de St. Mary quiere abrir el sarcófago para así atraer nuevos visitantes a la iglesia y salvar a ésta de la bancarrota. «Cualquier manuscrito que pueda encontrarse salvaguardará su futuro», ha señalado un portavoz. .

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