Poemario

ITINERARIO
Arturo Córdova (1980) decidió publicar finalmente su poemario, Itinerario. Libro que ya lo estaba consumiendo, lentamente, noche tras noche, bajo el potro imperturbable del insomnio. Quienes lo conocemos y sabemos de su desesperada obsesión por hallar la expresión exacta que comprima varias imágenes en una sólida e inquebrantable construcción entendemos cuánto le debe haber costado cerrar el libro y aceptar que ya terminó y que debía dejarlo partir hacia la imprenta.
Para algunos de los que ya han alcanzado a leerlo, el tema central está en la ciudad de Lima y en el trajín de un sujeto que comprueba, claramente, el dominio del insomnio y del caos. Otros lectores, que ya asoman con un análisis objetivo, entienden que ya César Moro y Sebastián Salazar Bondy habían hablado de «Lima, la horrible«. Sólo que la diferencia radica en que Arturo Córdova habla desde la óptica de un ciudadano transformado, acaso del migrante cuyos bordes cada vez son más difusos en estos tiempos cambiantes. Y todo usando una amalgama de metáforas y apoyándose en la fluencia rítmica de versos que no hacen para nada concesiones con lo verbalización poética convencional.
En lo personal, no tengo la pericia para desbrozar con eficiencia un poema y mostrarlo, con lucidez, en sus valiosos elementos internos. Soy de los que leen muchos, de todo; pero que cuando leen poesía lo hacen con calma porque saben que están caminando por un terreno en donde la palabra asume su mejor personalidad semiológica. Sin embargo, algo sí sé: que cuando un poema se logra, no importa la complejidad ni la simpleza de la construcción, un poema te toca y punto. Las razones se descubren después, si acaso es necesario.
Habra saliva / enormísimas gotas de miedo / pendiendo en las pupilas, /olor de buen anochecer y sabor / que ardicia en las encías. / habrá un cansancio de delirio informe / brazos que se multiplican / en molino de caricias / sopor celestial de animal que agoniza / hollado en la canícula…

Nos alegra mucho que que Santo Oficio haya decidido publicar este inicial, pero ya prometedor poemario. En la contratatapa dice: El yo poético que ha construido el autor, y que de algún modo lo construye a él, es una sombra viajante que atraviesa la ciudad, o un punto de intersección pensante que es atravesado por aquella.

Pasajero
Abismado en la extensión de su afilada sombra,saluda el fugaz hallazgo: viejo crápula de trapo y piesencallados que casi transparente se erige sobre la respiración precaria de una tela de araña con una sonrisa que es horror y que es sospecha. Viejo náufrago de voces diluidas, de canciones rapaces y lejanas, extraviado como un ebrio espejismo de sus soledadesen el rumbo agrietado de tus límites de cera.

Arturo Córdova. Itinerario. Lima, Santo oficio, 2007.

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