Poliantea de Marco Aurelio Denegri (Reseña por Manuel Arboccó)

manuel-arboco1

Por Manuel Arboccó de los Heros

Poliantea de Marco Aurelio Denegri. Fondo Editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Serie: Obras escogidas / Humanidades. 2014. Lima, Perú.

Es una obra del polígrafo peruano Marco Aurelio Denegri, publicada por el Fondo Editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Ya antes publicó otras obras suyas como Esmorgasboard, Miscelánea Humanística, Obscenidad y pornografía, Normalidad y anormalidad & El asesino desorganizado. Esta vez nos presenta Poliantea, que en sentido figurado quiere decir colección de noticias varias y comentarios diversos concernientes a distintas materias. En este libro encontramos una serie de temas por demás interesantes que Denegri toca con su clásico estilo crítico, cuidadoso y lleno de referencias y citas de especialistas. El libro presenta cuarenta temas que van desde temas como el etnocentrismo, el imparpadeo, la tristeza y los proverbios, hasta otros como la cacosmia, el humorismo, la eyaculación femenina y nuestro repertorio de estupideces.

Algo que caracteriza al autor, para los que lo seguimos en sus textos y en su programa televisivo de difusión cultural, es su estilo mordaz, confrontador, a la vez que reflexivo, diligente y muy pulcro al hablar y escribir. Cosa difícil de encontrar en una sociedad que suele banalizarlo todo y maltratar olímpicamente el lenguaje.

Rescatamos de esta obra algunas ideas del autor. Citamos:

  • “Cuando un medio tan importante como la televisión no favorece ni propicia las ideas, privilegia entonces las creencias, los estereotipos y los lugares comunes. Ramploniza la existencia y la encanalla. No se dirige al lado discursivo y reflexivo del ser humano, sino a las sensaciones y sentimientos de éste, cuando no a la pura irracionalidad del hombre. De resultas de lo cual lo envilece y degrada. En la televisión comercial, que es sin duda la de mayor teleaudiencia, no hay prácticamente ideas, lo que hay es una innegable jibarización que ya tiene todos los visos de una descerebración. La teleaudiencia tiene aún algo de cerebro, pero dentro de poco ya no lo tendrá” (pág. 20)
  • “…el hombre ha demostrado, y sigue demostrando, que es mucho más ínsipiens que sápiens; ignora mucho y sabe poco, o simplemente no sabe” (pág. 32)
  • “…ningún otro animal, sólo nosotros, tiene un intus o intro, una interioridad o dentrura, una intimidad, un penetral o fuero interno” (pág. 35)
  • “La concentración y el estado de alerta son ocurrencias cerebrales raras. El cerebro tiende más bien a la dispersión y busca siempre estímulos para entretenerse, distraerse y complacerse, pero no para concentrarse ni percatarse. La concentración y la percatación no son solencias cerebrales, sino rarezas cerebrales. Y hoy lo son más por la extraordinaria multiplicación de estímulos que rige en las sociedades presuntamente civilizadas” (pág. 49)
  • “Llego, pues, a la inevitable conclusión de que hoy es mucho más difícil estudiar y aprender, porque actualmente la gente se concentra y se percata menos que antes. Hoy no somos más humanos, sino menos, porque la videocracia no humaniza, sino animaliza” (pág. 50)
  • “El amor depende del desarrollo integral de la persona: pero si esta se ha desarrollado parvamente y con suma deficiencia, entonces su amor será, si acaso, como su imperfectísimo desarrollo” (pág. 52)

Sobre el amor también nos dice: “En la mayor parte de las personas, la capacidad de amar es, o una semicapacidad, o una capacidad insignificante, o sea pequeña y despreciable; lo cual no tiene por qué sorprender, ya que la mayoría de la gente se caracteriza por su insignificancia” (pág. 52)

En tres de los artículos (pequeños pero contundentes), el autor nos formula preguntas que se prestan para la argumentación y el debate. Por ejemplo, el artículo III se titula ¿qué es el hombre?, el VI ¿queremos realmente cambiar?, en el VIII al hablar del amor de pareja nos confronta a la pregunta ¿se puede amar a más de una persona al mismo tiempo?, y en el número XXI nos plantea si las virtudes del semen ¿son reales o presuntas? En el artículo XXXV nos da noticia de LA COVADA, interesante fenómeno social que pervive en algunas pocas zonas de Asía y de América consistente en la permanencia, tras el nacimiento de un hijo, del padre en la cama, recibiendo atenciones, mientras la madre vuelve a sus tareas habituales. Además intenta más de una explicación para esta costumbre. Hay dos escritos referidos a comportamientos sexuales con animales, estos son el número XVIII sobre las búfeas y la Amazonía peruana y el penúltimo, el XXXIX, sobre el indio y la señorita de la altura (en referencia a las llamas) ambos debidamente documentados.

Siempre provocador y desafiante nos señala en la página 145: “Una de las características de la Postmodernidad es el aflojamiento de vínculos y la volativilidad de las relaciones y la levedad existencial o falta de peso, por falta de contenido o por reducción de la vida interior y disminución notoria y acelerada de la propia calidad o endocalidad de cada uno de los seres humanos

Además de sus propios comentarios, Denegri nos recuerda acertadas ideas de importantes personajes. A continuación, una muestra:

  • “La postura erecta del hombre –dice Raymond Dart- es por sí misma la expresión concreta de su señalado éxito en el pillaje. Sobresalió y se consolidó por la técnica defensiva y ofensiva de arrojar piedras y blandir una maza; técnica necesaria para atacar y matar a la presa y que sólo podía utilizar en la posición vertical”. (pág. 28)
  • “Todos los hombres somos más o menos estúpidos. La cuestión es ser un estúpido ligero. ¡Dios nos libre de los estúpidos pesados!” (Benito Mussolini, pág. 32)
  • “Todos tenemos en el fondo un cisne degollado” (Rubén Darío, pág. 41)
  • “Un paso más y podremos decir sin excesiva extravagancia que el amor es un hecho poco frecuente y un sentimiento que sólo ciertas almas pueden llegar a sentir; en rigor, un talento específico que algunos seres poseen, el cual se da de ordinario unido a los otros talentos, pero puede ocurrir aislado y sin ellos” (José Ortega y Gasset, pág. 52)
  • “Confusión hay por todas partes y cada día más, y el hombre parece acercarse a la imagen definitiva de un ser profundamente imbécil que mira cada día más horas de telebasura y soporta al idiotizador impacto de la angustiosa publicidad, sin capacidad de respuesta alguna” (Alfredo Bryce Echenique, pág. 92)

En su trabajo sobre el imparpadeo, Denegri nos informa que los Tirthánkaras (almas perfectas, maestros o santos) del jainismo no parpadean, para eso coloca la siguiente cita: “Un Tirthánkara puede ser reconocido por estas señales; permanece sentado, impasible e inmóvil, totalmente indiferente a lo que ocurre a su alrededor, nunca frunce el ceño ni se encoleriza, no tiene apego a persona o cosa alguna, no odia nada ni odia a nadie, no conoce el temor, está lleno de piedad, no queda en él rastro de apetito sexual, no inflige dolor y la influencia que irradia su presencia impide que otros lo produzcan” (E. Royston, pág. 129). Invita a reflexionar no solo si personas así existen, qué de hecho las hay, sino saber cómo pueden llegar a ese nivel de control físico y mental. De hecho como estudiosos del comportamiento humano, esta información es relevante.

Cita también al psicólogo Alejandro Ferreyros quien refiriéndose al elevadísimo porcentaje de población masculina en las cárceles, concluye que “el comportamiento psicopático, parecería ser casi propio del carácter masculino, aquí, en Bombay o en Chapultepec. Si la cosa fuera distinta en un lugar o en otro, o en determinada época haya contrastado con otra, podría surgir alguna suspicacia respecto de esta pesada inclinación de la balanza, pero la generalidad de este fenómeno nos obliga a revisar la pertinencia absoluta de las explicaciones sociales, políticas y culturales. En otras palabras, señala Ferreyros, si bien el comportamiento delincuente obedece a procesos psicológicos, éstos parecerían estar bastante más determinados por estructuras biológicas que por influencias externas, como comúnmente se plantea” (pág. 189)

Los estudiantes de humanidades harían bien en prestar su atención a textos de pensadores como Marco Aurelio Denegri, sobre todo hoy, donde los jóvenes podrían estar confundiendo la Universidad con una institución que “me puede asegurar un trabajo” con el liugar al que llegamos para ingresar al mundo del conocimiento, el análisis y la reflexión. Aquello a lo que nos invita MAD.

Queremos terminar esta breve reseña con una cita del filósofo y escritor Jean Paul Sartre que aparece en el libro en un ensayo sobre la estupidez. Dice Sartre que la estupidez es una forma de opresión, el Orden Establecido nos la inculca, nos la infunde con ahínco en el ánimo y nos la impone. La estupidización colectiva es un arma del Sistema, un medio eficacísimo del Establishment para tener sojuzgada a la gente. De manera, pues, que la estupidez es incuestionablemente opresiva. Afirmamos totalmente esta idea y consideramos que textos como éstos buscan abrir las mentes, ampliar consciencias, divulgar temas que solo quedan, cuando quedan, entre muy pocos especialistas y enterados, pero que son de mucho valor para cualquier formación humanística integral y seria.

Escribir Comentario

Tu Email no será publicado. Rellenar los espacios *