NUBARRONES EN LA FERIA DE LIBRO

La excelente noticia sobre la pronta inauguración de la Feria Internacional de Libro de Lima 2008 ha perdido el brillo inicial y, peor aún, al parecer, un incidente con desagradable olor a intereses de grupos amenazaría la credibilidad de los organizadores y enturbiaría aquello que debería haber sido una fiesta cultural.
La nota de prensa publicada por la Alianza Peruana de Editores denuncia a los miembros de la Cámara Peruana del Libro, organizadores de la Feria, por haberlos excluido del grupo de libreros que iba a mostrar sus publicaciones. Como descargo, la Cámara explica que la editorial Peisa intentó de subarrendar los espacios que había separado en provecho personal y que ello contravenía la reglamentación de la Feria. Del otro lado, la Alianza aduce que Peisa hizo la separación a nombre de los pequeños libreros asociados a fin de que, todos ellos (que no podían con los precios establecidos por los organizadores), pudieran tener acceso a mínimos espacios en donde mostrar su trabajo.
Ahora bien, es evidente que hay algo más que las mutuas acusaciones de las partes implicadas. Lo lamentable es que todo ello haya explotado a puertas de la inauguración y cuando ya los medios comenzaban con la difusión del esperado evento anual. Hubiera sido mejor, mucho más atinado, haber solucionado los problemas sin llegar traslucir tales actitudes mezquinas. Aun con el agradecimiento a la Cámara Peruana de Libro por la loable tarea de haber llevado la Feria a un marco internacional, no se puede dejar de criticar el poco interés por conciliar con los pequeños libreros que – después de todo – son lo que le están dando movimiento a las publicaciones de nuevos escritores y nuevas tendencias que germinan en el contexto de este emergente país. Editoriales jóvenes que arriesgan mucho para obtener muy poca, si acaso ninguna, ganancia; pero que han permitivo reactivar las publicaciones internas.

Haber si las cosas se arreglan pronto y de buena manera, pensando no solo en este encuentro sino en todos lo demás. Entendemos que hay mucho camino que recorrer y lo más recomendable es que todos breguemos hacia el mismo horizonte, con diferencia de matices, por supuesto, pero con el mismo rumbo.
Se habla de un boicot a esta Feria y de que los escritores invitados deberían sentar posición con respecto al asunto. Es decir, la línea de Pizarro una vez más, la división entre los buenos y los malos. Y una vez más, se presume una larga tormenta entre los oficiales y los marginales. Vamos a ver qué pasa.

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