Este año tuvimos estrenos de calidad, grandes montajes y, sobre todo, una inusitada actividad teatral vital para el espíritu de una ciudad tan estresante como Lima. Entre los estrenos que llegamos a presenciar destacamos Al pie del Támesis, En casa / en Kabul, El beso de la mujer araña, Amdeus y Una gran comedia romana. En un artículo anterior, comentamos sobre lo que se venía para el 2009 en la Plaza ISIL. El resumen, también extraído del Decano de la prensa, a cargo de Enrique Planas.
Si el año pasado lamentábamos que en una cada vez más vibrante cartelera uno de los pocos defectos fuera el desgano hacia la dramaturgia nacional, este año, bien sea por el apoyo de fondos como Iberescena o concursos como los impulsados por la Asociación Cultural Peruano-Británica o el Festival de Teatro Peruano-Norteamericano del Icpna, la promoción de nuestra escritura teatral ha rendido jugosos frutos.
Entre las producciones locales que más nos entusiasmaron podemos citar el proyecto del director Jorge Castro de contar historias que no llevaban a ninguna parte. “No pasa nada” (Ccpucp) fue un personal montaje que nos recordó que siempre vale la pena olvidar a Aristóteles. Asimismo, divertido como texto y brillante en lo actoral, “Efímero” (Biblioteca Municipal de San Isidro), obra escrita y dirigida por Mariana de Althaus, puso a un excelente trío formado por Alejandra Guerra, Denise Arregui y Lita Baluarte a buscar a un gato para descubrir las razones de la soledad y la tristeza femenina.Pero si hay que elegir, quien gana por audacia y madurez es Mateo Chiarella, autor y director de “Il Duce”, historia en dos actos sobre el ascenso, el auge y la caída de Mussolini (Teatro Británico). Una historia contada con pulso y oficio. Ambicioso fresco en el que circulan, además, Hitler, Vittorio Emanuele III o el papa Pío XII. Una rara avis de la dramaturgia local que debe celebrarse.En lo que a creación colectiva respecta, Yuyachkani ofreció “El último ensayo”, en que un grupo de músicos envidiosos prepara en un cine abandonado un homenaje para una de nuestras mayores divas. Ima Súmac es la gran excusa para contar historias paralelas: la del propio grupo, la de la diva y la del Perú en el siglo XX, desde una perspectiva lúdica, sensorial y fragmentada.Por su parte, para Mario Delgado y el grupo Cuatrotablas, la celebración institucional de sus 30 años coincidió con un nuevo encuentro internacional en Ayacucho, oportunidad para una reflexión que seguro marcará sus próximos espectáculos. La fiesta contó con la presencia del maestro Eugenio Barba y el Odin Teatret, quienes también pasaron por Lima para ofrecer presentaciones y conferencias. También de aniversario, Carlos Cueva y La Otra Orilla (LOT) celebraron 10 años de creación experimental, defendiendo los fueros de la performance como uno de los más estimulantes motores de la escena local.DRAMAS Y COMEDIAS
El año teatral comenzó con el estreno de la esperada pieza escrita por Mario Vargas Llosa “Al pie del Támesis”, que Luis Peirano llevó a escena en el Teatro Británico. La historia de dos amigos miraflorinos que se encuentran en el hotel Savoy para revelarse misterios que estuvieron guardados durante décadas, en que el más evidente es el cambio de sexo de uno de ellos, fue la anécdota de un montaje difícil, interpretado en un solo acto por Alberto Ísola y Bertha Pancorvo. Una obra sobre los sentimientos y las fantasías ligados a la identidad sexual, que reeditó viejas obsesiones y técnicas dramatúrgicas de nuestro laureado escritor.El cineasta Francisco Lombardi nos ofreció en el Ccpucp uno de los montajes más atractivos: llevando las matemáticas al frío jardín de las familias disfuncionales, “La prueba”, de David Auburn, le dio a la actriz Wendy Vásquez la oportunidad de brillar como torturada genio del cálculo al lado de Carlos Gassols, Vanessa Saba y Diego Lombardi.Otros montajes para destacar: “No te preocupes, Ojos Azules”, del mexicano Sergio Zurita, dirigido por Alberto Ísola (biblioteca de San Isidro), sobre el improbable encuentro entre Frank Sinatra y Kurt Cobain; “Ese extraño animal”, de Gabriel Arout, dirigida por Ruth Escudero (Alianza Francesa); “En la cama”, desenfadado y lúcido texto del joven autor argentino José María Muscari, dirigida y protagonizada por Osvaldo Cattone (Marsano); “Amadeus”, la célebre obra del inglés Peter Shaffer dirigida por un conocedor de la música y sus demonios como Jorge Chiarella (Británico), y “Arsénico y encaje antiguo”, comedia de Joseph Kesselring llevada a escena por David Carrillo (teatro Mario Vargas Llosa).Por cierto, el gran cierre de La Plaza-ISIL quedó en manos de la directora Chela de Ferrari, con “El beso de la mujer araña”, novela de Manuel Puig adaptada al teatro por el propio autor argentino. La crítica celebró este montaje por abordar con precisión y sin sentimentalismo una obra que descansa en la opresión de dos víctimas del sistema.MUSICALES
Lo más ambicioso que este año pudo verse en este demandante género lo produjo Denisse Dibós al adaptar bajo la dirección de Mateo Chiarella “Don Quijote de la Mancha”, en el (teatro Segura). Diego Bertie se vistió con la armadura del caballero de la triste figura e hizo creíble su balanceo entre la realidad y la locura del personaje. Igualmente protagonizada por Bertie, también resultó exitosa “Una gran comedia romana” (Teatro Peruano-Japonés), comedia ‘made in’ Broadway dirigido por Juan Carlos Fisher, sin duda el más eficaz director de su generación. Prueba de ello fueron dos obras notables para abrir y cerrar el 2008: “El teniente de Inishmore” (La Plaza-ISIL), violenta comedia del británico Martin McDonagh que con terrible humor negro echa una mirada al abismo de la locura, y “En casa/En Kabul”, de Tony Kushner (Alianza Francesa), drama ubicado en la Afganistán de 1998, en la que Jimena Lindo y Norma Martínez componen una madre y una hija cercadas por la insania. Notable.CLÁSICOS
Un clásico inédito en Lima fue “El mentiroso”, brillante oportunidad para redescubrir al padre de la comedia realista italiana, Carlo Goldoni. Dirigida por Giovani Ciccia, su desfile de arlequines, doctores, payasos y bellas colombinas nos llevó a la magnífica y decadente Venecia del siglo XVIII, y calentó la platea del teatro Mario Vargas Llosa, ya consolidado dentro del circuito escénico de la ciudad.Asimismo, con la militancia de la directora Miriam Reátegui, el clásico español “Don Juan Tenorio” se reeditó por quinto año consecutivo en el cementerio Presbítero Maestro y ya puede hablarse de una nueva tradición no solo del Día de Difuntos, sino también para todo el mes de presentaciones.Sin duda, un año en el que hubo lugar para todos los géneros. Incluso hasta el legendario Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, participó en la fiesta con su montaje cómico “11 y 12”, aunque algunas glorias locales de nuestras tablas se resintieron por el excesivo aplauso al bufón mexicano. Es que no le tienen paciencia.Fuente: elcomercio.com.pe

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