SALUD DE BENEDETTI QUEBRANTADA
Hay que irse alguna vez, de todas maneras. La verdad es que la vida también cansa: entonces nada mejor que la partida; pero, claro, lo malo está para los vivos que nunca terminamos de entender las cosas de la muerte sabiendo que te la vas encontrar tarde o temprano.
Una nota periodística y un rumor generalizado (de esos que suelen estar más informados) nos previene que la salud del poeta uruguayo Mario Benedetti no muestra sintomas de recuperación «Lamentablemente no ha habido una mejoría rápida y la evolución no ha sido como se esperaba«. El veterano escritor, de 87 años, lleva una semana en una unidad de cuidados intensivos. Los especialistas del centro de salud han indicado que Benedetti tiene déficit en los valores de sodio, potasio y cloro en su sangre, los mismos que se intenta nivelar mediante el suministro de suero. Sin embargo, hasta ahora su organismo no los genera de manera natural.
El gran escritor uruguayo, nacido el 14 de septiembre de 1920, llega a esta edad cargado de una enorme labor literaria y de una vida heroica tanto en lo artístico como en lo personal. Acompañó a su esposa, Luz López, el gran amor de su vida en la lenta agonía del alzhaimer. Y luego le quedó la soledad, como él declaró luego; pero sin perder la constante mirada de niño.

Mario Benedetti siempre estuvo a la izquierda del viejo roble. Sin embargo, a estas alturas, se comprende que más que una posición política, lo suyo era situación de principios. Mario Benedetti siempre estuvo del lado de lo que a él pareció justo más allá de los vientos de la coyuntura.
Mi extraña y querida amiga Carla Levy guarda un «casete» mío, viejísimo, en donde Mario Benedetti recita, con esa voz impasible de siempre, una de sus tantos poemas. Recuerdo que solíamos escucharlo a las mil quinientas de la madrugada entre vasos de vino, y hacíamos planes para llegar urgentemente a Uruguay tan sólo para ver al poeta antes de que se le ocurra, por ejemplo, irse para siempre. Queríamos llegar a él, tocar su puerta, tal vez esperar a que nos haga pasar o quizás solo verlo, para agradecerle sus historias y sus poemas. ¡Ojalá haya tiempo!
1. Dejo un poema de conocido de Benedetti.

2. Un video en donde recita un poema que le da al clavo de mis gustos: «Pies hermosos».

3. En la foto pequeña, el escritor y su amada esposa.

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.
Mi táctica es hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.
Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.
Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

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